detrás de los elementos, hacia los dos polos del tiempo y el espacio,
dos ánimas en constante armonía de oleaje
...viviremos felices y con intensidad toda esta cascada de sentimientos que fueran como si el mar fuese un salmón y subiera y subiese hasta las fuentes donde mana el río, una película de velocidad frenética hacia el origen...
...y el mar nos prueba una vez más, llega la tempestad... viene la calma y su peligro... ¡remad!
Sin el silencio no oiría el murmullo claro de tu vida. Sin el silencio la confusión, el veneno del tráfago , naufragaría muy cerca de ti, pero nunca saldría de la barca. Sin el siencio, aturdido, mi corazón seguiría perdiendo vida
Hace ya tiempo para echar de menos tu piel. Ya lo creo. un poro tiembla al pensarlo; el otro lo observa y también tiembla, comunicando a todos su trémulo nerviosismo.
blog de Angel del Amo
Se enciende el sistema luz a luz,
cable a cable...el recuerdo hace su buen estrago, y me veo entre tus brazos y tu mirada, entre admirada, entre reprimiendo más mirada...
Y ya encendido tomo el mando y te deslío y te acaricio sin mesura y a la vez me ofrezco a tu deseo...
Una vez, un día, dos minutos, media hora, te hice una propuesta... te lancé un lazo para crear otro nudo entre nuestro noray y tu barco..., te propuse escribir a media luz y a medias nuestro libro y tras unos pequeños pasos, tu ganaste la lectura, yo tu gusto de la poesía... de esta primera fase surgió este blog que nos vive y revive, que anima el púlsar de nuestro espacio, que rinde homenaje a la energía que gravita entre nosotros.
Y perseguimos este proyecto y proyectamos, y al final nos proyectamos en él... y fuimos disparados en él.
Surgió entonces el camino para hacer realidad la primera propuesta, y junto al blog, junto a los recuerdos, junto a todo lo todo escrito... hemos pasado 3 o cuatro meses escribiendo el libro, escribiendo de nuevo el libro, mientras hemos vivido
Dos hijos de la postguerra, del Nodo, del mismo hilo de la madeja que alguien llamó el estado del bienestar vinieron a dar en la oficina on line de correos al cabo de cuarenta años.
Se miraron, se detuvieron en todo el aire que alrededor formaba su aura, y se reconocieron, se vieron vivos, que ya es bastante, se anudaron botones, reabrieron sonrisas, cerraron heridas en plaquetas de palabra, brindaron por los 35 años aprendiendo a seguir viviendo, recorrieron todo ese tiempo en el texto y la emoción y anudaron lazos que ni siquiera estaban sueltos, hermanaron orillas, sacudieron olas de polvo de los textos antiguos, de los recuerdos imborrables, de los dolores viejos, de las palabras dichas. Y sonrieron, y hablaron y escribieron y pintaron con palabras nuevas y sonidos antiguos, ecos de voluta que ascendieron por sus columnas vertebrales, martilleos rítmicos de finales de versos que se descubrieron adelantados, y ya no escucharon más porque donde había palabras todas se convirtieron en una, una emoción de palabra, un cantar entre las venas y en el aire, una emoción de deseo que llenó ese aire de palabras puras de silencios llenos.
Y volvieron a ser uno en la distancia, y tornaron a mezclar su fragancia en el tiempo...
La Vida, sin embargo, que nunca es entera, les entregó la Noche, con sus zapatitos de cristal, y a su orden se sometieron mientras dan las doce... hasta la prueba del zapatito, un zapatito de niebla.
Y en esa espera la Vida les deja gozar de las estrellas, entre palabras, entre emociones y penas... y en esa espera escribieron libros pendientes, quemaron las llamas de agua de sus cuerpos, y movieron cada estructura de su cerebro...
Hoy, en este libro náufrago, los dos que están presentes, a cada lado del hilo comunicando, irrumpen en el mundo para enseñar su isla, su tierra anôtreimage, un lugar donde no llegan las rectas, donde algunos atajos para encontrarla no están señalados para protegerla de otros mundos.
Y a través de la luna de un escaparate que nos une tú al otro lado, el mismo que veo tan cerca leyendo tú el ocho, yo escribiéndote, tú no miras, yo te veo. La luna se ilumina de esta escena, especial, irrepetible ¿o no? cuatro pasos, cinco a lo sumo... no ha corrido el aire entre nosotros en dos días... hoy llueve, día gris... pero el día y yo te contemplamos por la luna del escaparate en que te veo llegir el ocho y ya ha surtido el sol de la tarde levantina y no me ves porque no miras... te mando un beso desde detrás de esa luna del escaparate en que te veo. Y en el aire el escaparate mandará su luna este aviso y levantarás el cap
Desde hace unas semanas la rana princesa está preocupada porque hace días que no oye el canto que su rana querida irradiaba a diario desde el otro lado del charco. Los últimos cantos eran distintos, eran tristes… Ha visto de cerca al Camaleón gigante llamado Tiempo acechando.. es tan grande y parece tan poderoso que se ha dado cuenta que puede engullir más de una rana, su rana querida, y a ella misma. Sabe que su rana querida tiene problemas por los últimos cantos que oyó de ella, pero no sabe qué le debe suceder ni qué hacer por ella; agudiza el oído por si puede oírle ni que sea de lejos y abre sus ojos llorosos por si adivina algún movimiento en la otra orilla, pero no puede oír ni ver nada; y aunque quisiera cantar con todas sus fuerzas, no se atreve a hacerlo… está desorientada por el silencio de su querida rana y no sabe qué puede hacer para ayudarle. Pero está segura de que su rana querida volverá a cantar de un momento a otro, y piensa que mientras no lo haga quizá sea mejor quedarse callada en la otra orilla… escondida del Tiempo y esperando.. esperando oír otra vez el canto anhelado.
Avui potser croar, però no puc parlar, ara si que sóc una granoteta. Tornarà el cant, si que tornarà.
Una neurona amiga, más libre por más anárquica, porque nunca he podido decirle lo que debía pensar, no se halla en la situación feble en que se hallan las demás. Esa neurona que dicen las mujeres será, que escapa a todo sentido transcendental, y que este día sin embargo persigue a las demás por toda la sangre de mi cuerpo a borbotones. Esta mañana, que tu voz me dijo de un mono, los cuatro cilindros de una palabra motor, los cuatro caballos desbocados que han preguntado dónde van... y tú tan lejos... resumida en tal palabra viniendo tan cerca.
Y al no tocarte, solo el suspiro le queda a la neurona... que a falta de corriente continua se mete un chute de la pared y en esta pantalla dispara sus cuádrigas de letras por el cielo hasta el cielo de tu habitación y te despierta, te levanta con las trompetas rumruneras que estabas deseando oír.
La neurona imperial e imperiosa lleva todo mi cuerpo fuera de la cuádriga a tu palabra y acurruca al mono despojándolo de toda su ropa porque ya le basta con su capa... y sorprendida pero descansada, avivas el rescoldo de las otras neuronas animales y el mono y la mona se alzan y entremecen voluptuosos y sonrientes.
A este mono le gusta la fruta y la alcanza goloso abriéndola en obscena apariencia, con un seguro movimiento que obtiene una confiada y sexual respuesta, te pones en mis manos como mía sabiendo que no dejarás de serlo con ser siempre tuya, y derramas tu azúcar en mis labios, y expandes la noticia de tu sonrosada excitación que envuelve en tus palmas mi pulso más extremo, queriendo salirse entre tus dedos, que lo miman, que lo embellecen, que lo hacen a tus delicadas maniobras..
Se desliza el romano, su boca en tu melena, su piel entre tu piel, manos corsarias que van de uno al otro confín de nuestros barcos en la licuada noche en que volvemos a entregarnos.
Rompe el sonido galopante la noche y la vida, la sangre choca con la sangre, los ascendentes nos ven y se levantan "no es posible, mirad eso" y un fantasma se coloca y nos jalea, el fantasma que maullaba en el tango y que echa de menos la vida y el fandango, "ay, porteño, qué gatas"...
Tú me buscas, yo te busco... el deseo no abandona ni un momento, me sorprendo, te sorprendes, te sorprendo. Me sorprendes a contratiempo y veo las estrellas del deseo y veo tus líneas electrizadas de monita en alboroto arremetiendo con tu contundente seducción a la que atiendo buscándote por detrás un nuevo gemido, un nuevo acierto, alineando tus vértebras, contándolas una a una con leves toques de lengua malvada que apenas deja balbucear el número; y he arrimado mi lomo a tus montes que zizaguean en contacto, y arriman sus lomas a mis lomos, en ovalado movimiento, que se imprime y refuerza... y me gusta y embelesa... y cien neuronas ahora de acuerdo enfrentan al romano ante la puerta de tu mundo, que runrunea y palpita desde dentro, y casi simultáneo abre y entra al palacio con tu hospitalidad y suavidad, con tanta fuerza, que vuleve a entrar y salir hasta la puerta, que satisface este juego durante el delirio, rompiendo de nuevo la distancia y la rabia de tiempo acumulada... rompiendo luego a borbotones lo que existe a borbotones en tu entraña.
Y no irme más, ser tu fantasma que rodea tu cuerpo. Ser tu deseo.
Ahora pasaste tú raudamente y leve te sentí, pero te siento aún ahí, toda tú esperando el momento para volver y se volverá a cruzar el silencio al pasar la tarde
Este día, en que ha vuelto a salir el Sol dando su vuelta completa ha sido raro. Porque no ha sido un día, que ha sido un año... y ha querido pasar hoy haciendo daño, como un ciclón de gravedad ignota. Y en el sol mi océano se ha quemado y otra vez raro, el Cíclope y el fauno han quedado desorientados.
El ciervo herido de una ala, Ícaro hundido por el mismísimo sol que a los dos nos calienta.
He dejado pasar el día, día de días, por su rareza, por mi mala cabeza hace dos días, porque debe ser mañana el nuevo día, y así es, así es la vida.
Buenas noches ahora, para que sea de día y pueda verte y darte otro año de mi vida
Érase otra vez un labio que se estiraba bajo unos ojos en silencio, y trataba de alcanzar otro labio en la penumbra. Pero esa noche no estaba. Halló la noche siguiente el mismo labio en la misma osadía y la misma respuesta obtuvo. Repitió aquel apéndice bucal la misma experiencia por una tercera y una enésima vez alrededor del calendario de esos días... pero no estaba.
Y un día, descansado de su actitud, un poco ansiosa, su oído estaba atento, y oyó en el silencio ese ruido, ese ruido del mar que lleva el beso, que lleva el aire, y esta vez oyó hasta el pasado, y supo que el labio que esperaba siempre había estado... y supo que, solo, un sentido, es tuerto en el mar de los sentimientos.